El salto del colegio a la universidad I
por: cronica en Domingo, 21 Noviembre, 2004 - 12:48
Germán Rojas Arias
En
la Universidad del Quindío se llevó
a cabo la conferencia Cerrando la brecha entre la educación secundaria
y la educación universitaria a través de estándares
académicos, dictada por el profesor de la Universidad de California,
Gil Fonthal.
A la misma asistieron profesores del centro superior, estudiantes
y profesionales de la educación en general, interesados en conocer
las experiencias que sobre el ingreso de los bachilleres a la universidad
se han implementado en el sistema educativo de Estados Unidos.
Sobre el particular, el profesional Gil Fonthal, nacido en Cali y físico
de la Universidad del Valle, dialogó con La Crónica del
Quindío en lo que tienen que ver el proyecto presentado en el país
del norte y que el sistema educativo colombiano está pidiendo a
gritos.
¿Cuál es el proyecto
que ustedes están implementado en el sistema educativo de Estados
Unidos?
Es una propuesta de la Universidad Estatal de California, temática
conectada con el tema de la globalización y la necesidad de tender
un puente entre la educación secundaria y la universitaria. Ahora
el estudiante necesita un entrenamiento adicional para enfrentar el problema
de la globalización. Con la asociación nacional de universidades
de Estados Unidos desde hace cuatro años se han montado diferentes
proyectos de investigación para atacar el problema. Yo procesé
los datos en la investigación más grande que se hizo y encontramos
que hay un divorcio entre lo que espera el rector de un colegio de sus
egresados de bachillerato y lo que espera la Universidad recibir de esos
egresados. Se crearon unos modelos para medir eso y para asegurar de que
la expectativa que tiene el egresado de bachillerato sea la misma que
tiene la universidad para recibirlo, ahí es donde se debe tender
el puente.
De acuerdo con su planteamiento ¿qué
pasaría en Colombia con el bachillerato técnico?
Con el fenómeno de la globa-lización ese bachillerato tiene
que cambiar radicalmente y tiene que empatarse con el normal porque de
todas maneras el que sale con el bachillerato clásico y el que
sale con el técnico tienen que cumplir unas etapas antes de llegar
al mercado, ahí hay que hacer otro puente también. Hay que
desarrollar unas destrezas y unos conocimientos en el estudiante para
suplir la necesidad del mercado que en la actualidad es extremadamente
técnico. Lo que quiere decir que ese bachillerato técnico
tiene necesariamente que sufrir una transformación.
¿Transformación hacia
la Universidad?
En los países desarrollados, la necesidad ha forzado a que se creen
dos años antes de que la persona ingrese a la universidad, es decir,
la persona sale de sus estudios secundarios y tiene que hacer dos años
de estudio intermedio.
¿En lo mismo que llaman en
Estado Unidos la preparatoria?
No. Es lo que llaman en Estados Unidos los colegios comunitarios. Porque
la preparatoria es lo que denominan el bachillerato, del cual salen al
colegio comunitario y de éste es que realmente pasan a la universidad.
En esos dos años han tratado que la persona adquiera determinado
conocimiento y destrezas para ir a ciertos lugares del mercado que sería
el equivalente a lo que en Colombia llaman el técnico superior.
Salir al mercado en las condiciones actuales exige mayores conocimientos,
destrezas en todas las áreas. La Universidad de California está
insistiendo en que la persona que entre a la educación superior
tanga lo que llaman el contexto de la sociedad, además del contenido
de los programas y de las materias. No es suficiente que la persona aprenda
matemáticas, biología, química sino qué va
hacer con eso, en qué contexto lo va a utilizar, hay necesidad
de formar al estudiante en el contexto que incluye el pensamiento crítico,
destreza en la investigación, necesidad de buscar oportunidades,
no tenerle miedo al riesgo, porque nosotros en las escuelas hemos penalizado
muy duro los errores de los estudiantes, los hemos rajado demasiado, es
decir, el estudiante prefiere no hacer nada, quedarse quieto por miedo
a los errores, y resulta que cuando uno los comete es cuando aprende.
Se está insistiendo mucho en no mantener al estudiante a punta
de exámenes porque cuando sale al mercado va con un miedo que no
lo deja buscar oportunidades, que no lo deja asumir riesgos. Se está
involucrando ahora en los currículos de estudios el aspecto psicológico,
de orientación en el sentido de que la persona tiene que atreverse
a hacer cosas, no temerle al riesgo o a fallar, porque en este fenómeno
de la globalización la competencia va a ser feroz.
La universidades están pensando en cómo darles contexto
a los estudiantes, cómo entrenarlos para que ingresen.
¿De su proyecto ya hay algunas
aplicaciones concretas en Estados Unidos?
Si. Se crearon lo que se llamó las destrezas y los conocimientos
claves que debe tener un estudiante para su ingreso a la Universidad,
eso ya se definió. Hay un documento escrito en todas las áreas,
se distribuyó entre 20 mil colegios en Estados Unidos. Las escuelas
de bachillerato que son las que surten a las universidades se les entregó
el documento. Los distritos escolares y los superintendentes de las escuelas
lo están analizando. Esperamos por el prestigio de las universidades
que participaron en la realización que fueron las principales,
que esos distritos escolares cambien su currículo y planes de estudio
orientados hacia ello.
Hasta hace unos 10 años el 50 por ciento de los estudiantes que
salían de bachillerato iban a la universidad. El año pasado
el 78 por ciento ingresó al centro superior. Tuvimos que en la
Universidad de California construir edificios a la carrera porque la presión
fue tan grande que en un semestre tuvimos tres mil estudiantes adicionales,
se espera en el próximo semestre contar con cuatro mil más.
El salto del colegio a la universidad (II)
por: Cronica en Domingo, 28 Noviembre, 2004 - 12:02
Germán Rojas Arias
Gil Fonthal ofreció el fin de semana pasado una conferencia
en la Universidad del Quindío, denominada Cerrando la brecha entre
la educación secundaria y la educación universitaria a través
de estándares académicos, en la cual se trató el
tema del divorcio que existe entre los dos sistemas y las posibles soluciones
que se deben tener en cuenta para que los futuros profesionales enfrenten
el fenómeno de la globalización.
¿Se puede comparar este programa como un examen de admisión?
El examen de admisión no está acorde con la
situación. Ahora, insistimos en que no es que el estudiante entre
a la universidad, sino que sobreviva el primer año en ella, esa
es la clave. Lo que preferimos es que el estudiante se forme bien en el
bachillerato, entre a la universidad sin examen de admisión porque
cuando tiene un rendimiento académico y unas notas muy buenas es
la universidad la que lo invita a que ingrese a ella, entonces no pasa
por el examen de admisión. La mayoría que no sobrevive el
primer año obviamente han pasado el examen de admisión lo
que no es un buen indicativo de que el estudiante está bien preparado
para la carrera universitaria.
¿Cómo es el enlace
o el puente que ustedes plantean entre el bachillerato y la universidad?
Se llama estándares académicos para entrar
a la universidad, que automáticamente se convierten en los estándares
para graduarse en el bachillerato. Esa es la conexión, el alineamiento.
Se habla de unas destrezas que debe llevar el estudiante
para lograr ese salto, ¿estos son unos patrones universales que
cualquier estudiante de Estados Unidos o de Colombia debe cumplir?
Destrezas son por ejemplo pensamiento crítico. La
persona conoce muy bien la parte matemática pero no sabe cómo
aplicarla, cómo resolver problemas en la vida real. Cuando definimos
los estándares hay un área que se llama el contenido que
es lo que todos sabemos, la gente tiene que aprender a sumar, restar,
multiplicar, dividir, las operaciones básicas, pero además
del contenido en cada materia está el contexto que incluye resolver
problemas, hacer investigación, ser tolerante al fracaso, a cometer
errores, que es mejor porque se aprende de ese error, esa es la segunda
parte en la que insistimos mucho.
¿Todo esto quiere decir que
para el caso de Colombia habría que cambiar todo el sistema educativo?
Sí. Habría que hacer un cambio radical. La
globalización nos ha llegado en un tiempo muy corto y no ha habido
el tiempo de cambiar y adaptarnos a ella. La competencia de ahora no es
la local, es competencia internacional, en la que tenemos que tener productos
aquí, gente con conocimiento que compita a nivel internacional,
eso hace que cualitativa y cuantitativamente tengamos que cambiar radicalmente
los pensum de estudios, incluir en lo que insisto mucho en el contexto,
en los planes universitarios. Porque un estudiante sale de la universidad,
entra al mercado de trabajo, se está enfrentado a la globalización,
si no hay esas destrezas va a fracasar. Es algo que teníamos que
enfrentar porque es una realidad, no es teoría porque si no perecemos.
No es que estemos perdidos, precisamente la globalización
ha traído una gran cantidad de oportunidades. Las empresas contratan
gente de afuera. En la India hay un millón de personas bien calificadas
en todas las áreas dispuestas a trabajar en cualquier parte y en
este momento las principales compañías de computación
de Estados Unidos los contratan, por ello la queja que los empleados americanos
pierden las fuentes de trabajo. En El Salvador se fabrican chips. Esto
tiene doble sentido, implicaciones sociológicas. Se da la oportunidad,
a que las personas de ese país adquieran una fuente de ingresos.
El país que no se meta a sacarle provecho a la globalización
se va a quedar fuera de toda actividad económica.
Hay que tener en cuenta que además hay empresas y
personas que el 95 por ciento de los negocios, asesorías y otros
lo llevan a cabo a través de la Internet y de celulares internacionales.
Una persona desde cualquier país del mundo puede hacer muchas cosas
y recibir sus ingresos internacionalmente porque esa barrera también
se superó. Otra cosa es que ni siquiera deben de preocuparse por
una visa y, si necesita el envió de papeles acude a esos curries
internacionales. La estructura a nivel mundial está montada, lo
que hay es que educar para aprovechar las oportunidades. Nuestros estudiantes
tienen que estar preparados para lo que se ofrece en el planeta.
¿Qué pasaría
con la educación pública en Colombia, en donde no hay inversión
de ningún tipo?
Es un problema grave, Pero ahí es donde los líderes
tiene que poner a volar la imaginación, deben ellos buscar una
solución a ese problema, o si no se va a perecer en medio de la
globalización.
¿La propuesta quienes la lideran
en Estados Unidos tienen proyectado extenderla a otros países?
En este momento, yo particularmente en la actualidad montó
mi propia compañía internacional con algunas personas de
Colombia, Venezuela, en la República de Giorgia en la antigua Unión
Soviética, en Brasil. Ya tenemos contactos para este proceso. La
experiencia con Giorgia es muy interesante porque el ministro de Educación
de ese país ha montado una verdadera revolución en el sistema
educativo, se ha dado cuenta de los retos que tiene esa parte de Asia,
han entendido que tienen que radicalmente cambiar la educación
en esa nación y han acudido a nosotros para que los asesoremos
en ese aspecto.
¿No tiene ni medio parecido
a la revolución educativa planteada en Colombia?
No. Tiene que ser una revolución educativa de cara
a la globalización, esa es la situación que hay que entender
como lo hacen ya varios países. Cuando entró la globalización
a Colombia muchos negocios medianos y pequeños desaparecieron y
sigue este fenómeno y cada día aumenta la economía
informal. Yo caracterizo al vendedor ambulante como un empresario frustrado.
Hay dos razones para eso. La primera razón es que los mecanismos
para crear una empresa en Colombia son tan complicados, tan laboriosos
y tan caros que muy poca gente puede hacerlo; y segundo ese empresario
frustrado no tiene el conocimiento para desarrollar su propia empresa,
ahí es donde tenemos que atacar el problema. Las empresas desparecerán
y si no hay egresados universitarios que enfrenten el problema, que creen
sus propias empresas, pues no va a haber fuente de empleo, nadie les va
a contratar desde afuera y el futuro es totalmente oscuro.
¿A qué llaman ustedes
el portafolio personal de conocimientos?
Es un portafolio que tiene las dos cosas: el contenido y
el contexto, de tal manera que cuando la persona sale de la universidad
ya lo debe tener. Puede ser asesor en una determinada compañía,
o moverse a crear su propia empresa, o acceder a un postgrado de una manera
muy flexible. Ese portafolio es el que le va a servir para acomodarse
a la situación cambiante de la globalización, en eso es
que tenemos que entrenar a nuestra gente, a que tengan un protafolio personal
de conocimientos, sin miedo al riesgo, expertos en las áreas y
así se muevan, pero además que sean capaces de investigar
en dónde se necesitan en el mundo las destrezas y conocimientos
que posee y ofrecerlos.
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